Úsalo hasta que no sea útil

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En el momento en que termines de leer esto, ambos productos de consumo mostrados en este post habrán sido reciclados en instalaciones para basura electrónica (al menos eso espero).

Tanto el iPhone como la cámara Canon mostradas en imágenes sirvieron de una manera muy útil y han sido reemplazados por modelos más recientes. El iPhone está siendo retirado después de 4 años, debido a que su pantalla táctil ha dejado de funcionar. En contraste, la cámara Canon funciona como nueva después de 7 años de uso, pero esta siendo retirada porque no es digital. Es curioso cómo a veces un producto de baja tecnología puede sobrevivir a la presencia de productos de alta tecnología debido a que hay menos componentes que puedan fallar. A pesar de eso ahora tenemos en el purgatorio de productos objetos que fueron muy usados. Antes de ser enviados a desmantelarlos o a ser derretidos, me gustaría tomar un momento para examinar su importancia relativa y la forma en que ha envejecido con el tiempo. A primera vista ambos productos son de color plateado satinado, pero haciendo una revisión cercana a sus cicatrices de guerra revelan las cosas de que realmente están hechas.

Después de 4 años de haber sido llevado en el mismo bolsillo que monedas y llaves, el iPhone ha adquirido una pátina brillante sobre su carcasa de aluminio. Su superficie duramente adonizada ha revelado el aluminio en bruto que se encuentra en el interior. La carcaza de la cámara se ha desgastado de una manera muy similar, pero en cambio revela plástico negro oculto por la pintura de plata, algo menos halagador. El simulado acabado metálico de la cámara esta únicamente en la superficie. En este punto la carcaza de la cámara Canon parece basura mientras que el iPhone de está empezando a parecerse a algo más parecido a un reloj de bolsillo de herencia.

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Curiosamente, ambos de estos productos pasaron la mayor parte de su vida laboral luciendo estos patrones de desgaste, estas cicatrices. La verdad es que los productos de consumo son «nuevos» por un breve momento justo antes de abrirlos y sacarlos del embalaje, y pasan la mayor parte de sus vidas útiles como productos “utilizados en el proceso de descomposición”. Muchos celebran el poseer productos como una billetera de cuero o un par de pantalones vaqueros, ya que el desgaste puede ser estéticamente agradable. Los japoneses tienen un término para esto, “Wabi-sabi”.
El termino Wabi-Sabi se puede utilizar para describir el desgaste estéticamente agradable de un objeto a medida que decae con el tiempo. Es una noción que abarca la fugacidad de los objetos y celebra la pureza de lo imperfecto. Envejecer con dignidad es un criterio que los diseñadores deben reconocer en sus creaciones. Estoy pensando en un futuro, cuando los productos no estén diseñados para el breve momento en que sean nuevas, pero si para cuando se han envejecido hacia perfección.

No caigamos en el ciclo de adquirir algo simplemente por capricho. Muchas veces tenemos algo que funciona perfectamente pero solamente queremos “jubilarlo” ya que existe una nueva versión mejorada del producto que ya poseemos. Esto hacemos sin darnos cuenta que las nuevas características posiblemente no son de verdad necesarias, que posiblemente no las usemos en nuestro día a día.

Mi consejo es que usemos las cosas que poseemos hasta que dejen de funcionar o hasta que posiblemente no sea posible repararlas en el mejor de los casos.

Estoy seguro que en muchos casos nos daremos cuenta que lo que tenemos es suficiente y no necesitamos caer en el ciclo de adquirir lo nuevo o el “modelo mejorado”.

(via Design Mind)